Cuando nacemos, en nuestro interior habita una parte divina que dirige la partitura de nuestra existencia, si tenemos conciencia de ello, podremos oírla y danzaremos con elegancia, armonía y ligereza, en caso contrario, nos sentiremos torpes, caóticos y pesados; quedando cansados y extenuados, además de perdidos. Esa parte divina, es sabia y se comunica a través de nuestro corazón,tiene conocimientos de tiempos pasados infinitos, de los presentes y de los futuros y sabe que notas nos corresponde bailar en cada momento; a veces son tristes, otras alegres, algunas suaves y relajantes, es en esta parte del baile donde podemos descansar y recuperar fuerzas para los momentos en que suenan las notas más fuertes e impactantes, en estas podemos ver nuestras destrezas y conocimientos, así como nuestra capacidad para improvisar, aprendiendo pasos nuevos. Hay momentos de silencios, muy importantes para escuchar a nuestro sabio interior, es muy necesario cuando empezamos a bailar demasiado tiempo en círculo.
Hay momentos en que aparecen notas, que interfieren en nuestra partitura particular, la más paralizante, el miedo; no permite escuchar al sabio interior, te confunde y bloquea, hay que ser muy fuerte para no escucharlas y bailar nuestra propia música, si lo hacemos, sus sonidos se debilitan hasta desaparecer. En nuestra partitura hay notas bases que configuran el destino, si las eludimos aparecen una y otra vez hasta que las bailamos, cuando eso ocurre dejamos de bailar en círculos, pues han cumplido su misión de aprendizaje, muchas otras las vamos componiendo sobre la marcha, esto ocurre cuando de pronto en uno de nuestros movimientos descubrimos que somos capaces de hacer una nueva pirueta, consiguiendo el equilibrio, que, con otras más, al final de nuestra danza forman una bella sinfonía llamada VIDA.
El gran espectáculo, se produce cuando logramos danzar acompasados con los seres que aparecen en nuestro camino, a veces unidos en un mismo espacio, y otras, respetando los espacios que cada uno necesitamos para bailar nuestra propia música.
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