lunes, 7 de febrero de 2011

Llovió.

Noche de lluvia incesante. La ventana de su cuarto estaba abierta y la luz permanecía encendida.


Las paredes estaban frías y olía a amargura; esa habitación gritaba a la soledad que el tanto temía.


Llovía.

La cama le sostenía mientras se consumía exprimiendo cada gota de su vida. Seguía lloviendo y el sol ya salia..


..Ni una nube hubo en aquellos días.


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