viernes, 23 de diciembre de 2011

Reclutamiento episcopal.


Estás desde las 7 de la mañana tan tranquilo, aburrido y medio dormido en la Catedral para ver a tu hermano bailar en el Corpus rodeao de viejecilloss y a esto que se te acerca un sacerdote en plena ceremonia, te pone la mano en el hombro y te dice "serías un buen sacerdote, ¿No lo has pesnsado? Tú, le miras y le dices con temor..Noo..A esto que te da otra palmadita en el hombro y te dice.."Pues piénsalo", con cara sonriente un tanto maléfica. Claro, después de esto tu o te descojonas ahí delante de él, o te jiñas más aún encima. Yo hice un gazpacho de esas dos cosas...Apenas había dormido y claro..Uno está medio en el limbo.

La iglesia captando; reclutando diría yo. Ni que fuera una ..empresa, ¿¿No?? je-je.

Boda gastronómica

Hermanos, hermanas, estamos hoy aquí reunidos para unir en santo matrimonio a la Sal y al tortillón de patatas. La iglesia está abarrotada de amigos de la novia, muchos botes de pimienta, orégano, azafrán, el perejil en ramo, el abuelo canela..Por parte del novio, huevos de diferentes animales, patatas deluxe, patatas campesinas del pueblo, gallos de pelea, Pringles con mostacho..


Llega el momento más esperado, el cura, Padre Sartén, va a unir a los novios. Pero antes pronuncia estas palabras; Si algún condimento o animal de corral tiene algo que decir que hable ahora o calle para siempre. Entonces, las puertas de la Iglesia Placa Vitrocerámica, se abren de par en par, y La Cebolla entra despavorida gritando..."ESTA BODA NO PUEDE COCINARSE! Te sigo amando Tortillón de patatas" El Tortillón, abrumado y sudando yema..baja del altar y se funde en un beso pasional con la Cebolla.


La Sal..comienza a llorar..y Padre Sartén en un ataque pasional, despues de haberse tocado el mango en sus aposentos, viola a la Sal. Eso se convirtió en una orgía salvaje desproporcionada en donde el Perejil se juntó con las papas deluxe y los Pringles se fornicaron a la pimienta con postura feel like a sir. Olía a amor descontrolado, era placer por placer.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Ciudad tristeza


Las estrellas caen sobre su cabeza.
Allí estaba él, sentado en la cocina

balbuceando historietas de juventud,
recordando la grandeza
de esos días apartados.
Pierde el norte, y en su mano,
una botella de ron.

Las paredes se encogen
derritiéndose llorando
cenizas de un pasado.

Las estrellas caen sobre su cabeza,
pasando por nubes oscuras
que manchan con su lluvia negra,
que cubren la ciudad tristeza.

Ciudad en vela, vendida y comprada
por mentes polvorientas.

Bebe sin más;
cada gota se mezcla con heridas del mal
con mentiras
con prejuicios
con llanto
con falsedad.

La luz se va
sus ojos se van,
ciudad tristeza,
bebe sin más.

Tu verdad

Ya todo se intuye,
poco espacio hay para la sorpresa repentina,
las cosas se simplifican
de tal forma que no dan pie a la duda,
el pobre de espíritu se alimenta
difamando historias sin ton ni son;
pobre de él,
porque no verá ni conocerá verdades serenas.
Cada cual posee su verdad,
tan sólo varía la moralidad
con la que esta es tomada.
No queda espacio ya para el último compás,
sal y empieza a formar tu verdad,
créala despacio y con esmero.
Pon murallas ante el enemigo que quiere quebrantarla.
Ya todo pesa,
todo se hunde,
se quema,
se destruye.

Corazones vapuleados por piernas, por brazos,
por voces mezquinas
que se divierten
rondando las esquinas.
Corazones hundidos en alcohol,
en licor de melancolía
con aroma a mediocridad.
Basta.

Construye tu verdad,
pega los pedazos de frases tiradas
por la ciudad.
Se rumorea que ya no estás,
ya no gritas ni cantas.
Se dice que ya no; ya no, no pierdes palabras
para ganar carcajadas.